EL CEREBRO COMO MÁXIMO EXPONENTE DE LA EVOLUCIÓN EN EL DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA HUMANA. “EL LENGUAJE”
La función cerebral da lugar a muchas de las actividades mentales que hace que el hombre sea de cierta forma diferente a los demás animales, entre estas funciones tenemos la percepción, la memoria y el lenguaje como factores importantes en el aporte del desarrollo cognoscitivo. El cerebro tiene una compleja gama de conexiones y de relaciones con otras estructuras, que ayudan a que el proceso del lenguaje se vaya internalizando para poder retomarlo en el momento necesario. Desde la infancia se va almacenando en nuestro cerebro, toda una serie de información importante que más adelante evocara en el niño el lenguaje hablado. Este lenguaje en si mismo implica procesos complejos de coordinación entre determinados sistemas y órganos como el Sistema Nervioso Central, el Sistema Auditivo y el aparato fonoarticulador, todos estos sistemas interactúan conjuntamente para poder activar los mecanismos del habla y de esta forma emitir un sonido concreto, proceso que a su vez trae consigo una compleja sincronización entre órganos como pulmones, cuerdas vocales, fosas nasales, boca, faringe, labios, lengua entre otros. Los mecanismos cerebrales comprenden la captación de los sonidos que en últimas son el vehículo de los conceptos, estos sonidos se convierten en señales que llegan a las áreas específicas del lenguaje Brocca y Wernicke involucradas en la producción del habla y en la comprensión del lenguaje respectivamente. Si por alguna razón, una de estas áreas llegaran a lesionarse, podrían producir en la persona patologías caracterizadas por perdida en la habilidad de producción de las palabras aun comprendiendo lo que se escucha y dificultades en la articulación de palabras con ausencia total de la comprensión de estas.

El lenguaje es por lo tanto un vehículo qua a ayudado a que desarrollemos cada día nuestro proceso superior cognitivo, pues a determinado durante años la capacidad que tenemos los humanos de interactuar con nuestro entorno aumentando la receptividad hacia nuevos conocimientos. La necesidad de comunicarnos es entonces el aspecto que durante décadas de evolución ha permitido al hombre retroalimentar su cerebro por medio de las diferentes conexiones e interacciones que se presentan al momento de emitir conceptos concretos, ya sea por medio del lenguaje oral, escrito o simbólico. Todas esas nuevas conexiones que formamos en nuestro cerebro cada vez que nos comunicamos se centran en el hecho de que no solo actúan las áreas del lenguaje, sino que conjuntamente se comprometen otras áreas con diferentes grados de participación, según cada tarea específica. Cuando nuestro rol es el de un receptor activamos el área de la retención auditiva; si vemos la necesidad de planificar y preparar una respuesta, es entonces el lóbulo frontal el que está en juego, pero si necesitamos que nuestra respuesta no comprometa el lenguaje oral sino el simbólico o el escrito, se activaran inmediatamente una serie de circuitos neuronales que hacen que podamos expresarlo por medio de los movimientos o por medio de la escritura, caso en que se colocara en funcionamiento las áreas comprometidas con el trabajo motor grueso y motor fino que es en ultimas la característica más importante del lenguaje escrito y de la evolución de nuestra extremidad superior. El desarrollo de todas estas áreas especificas de razonamiento abstracto, hace al hombre un ser único e inteligente con grandes capacidades de redescubrir cada día, nuevos conceptos y nuevas herramientas que ayudaran a la elaboración de tareas encaminadas a responder a las necesidades que diariamente se nos presenta. El hombre inteligente es por lo tanto aquel que se adapta a las nuevas situaciones y busca incansablemente un cambio.

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